
La Peste de los Pequeños Rumiantes (PPR) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a ovinos y caprinos, siendo considerada una de las enfermedades de mayor impacto sanitario y económico para la producción ovina y caprina mundial. La enfermedad está causada por el virus de la Peste de los Pequeños Rumiantes (PPRV), perteneciente al género Morbillivirus, de la familia Paramyxoviridae, el mismo grupo del virus de la peste bovina, del sarampión humano y del moquillo canino.
La infección por PPRV se caracteriza por altas tasas de morbilidad y mortalidad, especialmente en rebaños susceptibles y sin historial vacunal. Los signos clínicos incluyen fiebre elevada, secreciones oculares y nasales, estomatitis con lesiones ulcerativas en la mucosa oral, diarrea severa, neumonía y deshidratación, conduciendo frecuentemente a la muerte de los animales. Además de los impactos directos sobre la mortalidad, la enfermedad provoca pérdidas significativas relacionadas con la caída en la producción, costes de tratamiento, restricciones al comercio y medidas sanitarias de emergencia.
La transmisión ocurre principalmente por contacto directo entre animales infectados y susceptibles, a través de secreciones respiratorias, heces y objetos contaminados. El movimiento de animales sin control sanitario es uno de los principales factores de diseminación de la PPR, especialmente en regiones con producción extensiva y comercio informal. El virus no sobrevive durante largos periodos en el ambiente, pero su elevada capacidad de transmisión hace que el control sea desafiante.
La prevención y el control de la PPR se basan en estrategias integradas de bioseguridad, vigilancia epidemiológica y vacunación. La vacunación se considera la principal herramienta de control, siendo altamente eficaz cuando se aplica de forma sistemática y exhaustiva. Se han implementado programas nacionales e internacionales de erradicación, destacando la iniciativa global liderada por organismos internacionales, que tiene como objetivo la erradicación de la PPR a escala mundial.
El diagnóstico de laboratorio desempeña un papel fundamental en la vigilancia y el control de la PPR. Métodos como la detección molecular por RT-PCR, pruebas serológicas y aislamiento viral permiten la confirmación rápida de la infección y respaldan acciones sanitarias inmediatas. La notificación precoz y la investigación de focos son esenciales para evitar la diseminación de la enfermedad y reducir sus impactos.
La vigilancia epidemiológica continua, asociada a la educación sanitaria de los productores y al fortalecimiento de los servicios veterinarios oficiales, es indispensable para el éxito de las estrategias de control y erradicación de la PPR. De esta forma, la integración entre prevención, diagnóstico, vacunación y monitorización constituye la base para la protección de la salud animal, la seguridad productiva y la sostenibilidad de la cadena de pequeños rumiantes.
En este contexto, el uso de pruebas rápidas de cribado, como la prueba rápida para PPR de Bioperfectus, representa una herramienta estratégica para la detección precoz de la enfermedad en campo. Estas pruebas permiten la identificación rápida de animales sospechosos directamente en las explotaciones o en puntos de vigilancia sanitaria, facilitando la toma inmediata de decisiones, como el aislamiento de animales, la notificación a las autoridades competentes y el envío de muestras para confirmación de laboratorio. Así, la prueba rápida contribuye a la agilidad de las acciones de control, reducción de la diseminación del virus y fortalecimiento de los programas de vigilancia epidemiológica de la PPR.